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Chevrolet Camaro, el sueño americano

Chevrolet Camaro un  “muscle car”….El sueño de muchos amantes del automóvil a lo largo de la historia. El póster hallado en la habitación de cualquier adolescente que sueña con tener uno en el futuro. Los deportivos americanos la pasión por los coches reflejada en un solo automóvil, con un único objetivo:  disfrutar. El Chevrolet Camaro, es uno de los muscle car por excelencia, junto con el Ford Mustang y el Dodge Charger. A lo largo de la historia ha ido pasando por diferentes versiones, pero siempre  conservando la misma esencia. Probar un Camaro es algo que todos debemos hacer al menos una vez en la vida. En Vayacoche hemos podido hacerlo posible gracias a AUTOPARK.

Chevrolet Camaro

El Camaro tiene toda la esencia estadounidense que uno puede imaginar. No hay nada europeo, es gigantesco, potente, rápido e increíble. El Chevrolet es un auténtico coche de carreras de calle. Ir a bordo de él hace que te sientas como el protagonista de Fast and Furious. En este Chevy no hay nada indiferente, todo está diseñado para quien tenga valor de ponerse al mando de 400 indomables caballos.

En esta ocasión, quiero hacer un especial agradecimiento al concesionario AUTO-PARK. Gracias a su inestimable colaboración hemos podido cumplir un sueño para transmitirlo aquí.

 

Un diseño poderoso

El Camaro es un coche potente y nos lo deja claro desde el primer momento. Su diseño es deportivo y poderoso, como gusta en los Estados Unidos. Aquí no hay nada descafeinado, todo es puro nervio y pura pasión.  Su carrocería es propia de un muscle car, musculosa, ensanchada e imponente. Tiene ese toque macarra de los deportivos de carreras americano que me apasiona. Los nervios de la carrocería son impresionantes, las curvas y las aristas se ponen de acuerdo para crear un diseño emblemático. El capó es enorme, característico de los muscle que nos adelanta lo que hay debajo. Es un coche destinado para hacer girar cabezas a su paso, un deportivo seductor pero con personalidad. Es complicado pasar desapercibido a bordo del Camaro, es en centro de todas las miradas y de los oídos.

 

Chevrolet pretende dejarnos bien claro que estamos ante un pedazo de historia del automóvil. Ante la máquina definitiva de conducir y de disfrutar. Aún no soy capaz de olvidarme de las sensaciones del Camaro ¡Como empuja!

 

Un interior deportivo

El interior del Camaro es acorde con su exterior. Como en un buen coche americano, destaca el volante de generosas dimensiones. Sentarse a los mandos es como meterse en la cabina de un avión de combate. Todo está a mano y no hay nada fuera de lugar. Los controles son simples pero intuitivos. Los más impresionante de todo es la sensación de ver el enorme capó desde dentro. Los asientos son cómodos y sujetan bien, ideal para unviaje en pareja.

 

Las plazas traseras me han sorprendido gratamente. Sinceramente, me esperaba que iban a ser más incómodas y todo lo contrario. Es raro decir que en un muscle car haya espacio para cuatro personas, pero es cierto. En las plazas traseras pueden ir bastante cómodos dos adultos, el único problema es la escasa altura al techo.

 

Una mecánica impecable

Como buen muscle car, el Camaro cuenta con motor atmosférico y eso se agradece en un mundo rodeado de downsizing. La bestia en cuestión es un 3.6 V6 que rinde nada más y nada menos que 400 caballos furiosos. Suena como los ángeles y acelera como un auténtico demonio. Con las sensaciones que este V6 transmite, no resulta para nada necesario recurrir al descabellado V8.

 

 

A disfrutar del Camaro

Como decía, el Camaro es una auténtica bestia. Las sensaciones del motor atmosférico junto con las de la tracción trasera son indescriptibles. No es ni pequeño, ni ligero, pero en carretera es francamente eficaz. El motor empuja desde abajo como una auténtica bestia inundando nuestros oídos de una melodía de las que ya no quedan. A bajas revoluciones podemos circular tranquilamente por carretera, pero si presionamos el pie derecho, la bestia se desboca.

A altas revoluciones, el motor empuja con contundencia y permite ir realmente ligero en todo tipo de carreteras. El cambio es preciso y de cortos recorridos que ayuda a disfrutar de las posibilidades del americano. Aunque la enorme potencia del motor hace que no sea necesario recurrir el cambio secuencial. La  patada que nos da presionando el pie derecho con la palanca en la D es más que suficiente.

Tanto en las curvas lentas como en las rápidas se desenvuelve mejor de lo que imaginaba. Es estable y muestra un gran aplomo beneficiándose de una suspensión con un tarado bastante firme, ideal para conducción deportiva. La dirección es directa y precisa a pesar del enorme diámetro del volante. La conducción del Camaro me ha encandilado.

En general, transmite sensación de seguridad y goza de una buena estabilidad. También la respuesta de los frenos fue constante, teniendo en cuenta las dimensiones y el peso del Camaro.

 

Muy bien en carretera

Lógicamente es un deportivo ligero. Nos pareció un buen compañero de viaje si queremos disfrutar de una conducción deportiva en carretera.

 

Un auténtico yankie

En mi opinión, como verdaderamente se disfruta de él es una carretera en la que no falten curvas circulando a buen ritmo. Se trata de disfrutar en cada momento de su enorme motor, su excelente chasis y sobretodo….De su esencia americana. No hay mejor sensacion que conducir el Camaro por unainterminable carretera sabiendo que estamos ante uno de los más míticos de la historia del automovilismo. Es algo especial, es un auténtico lujo…

De nuevo, quiero hacer un especial agradecimiento a AUTO-PARK. Sin su colaboración hubiese sido imposible sacar esta bestia a la carretera, y sobretodo, sacarnos una sonrisa.

 

 

 

Víctor García Pérez